A falta de matzá, papas.

matza
Matzá y patatas, La época, 31 de marzo, 1905

El diario en ladino (judeo-español) más importante de la ciudad de Salónica reportaba en su primera página una escarpada alza en el precio de la matzá en el transcurso festividad de Pésaj de 1905, tendencia que ya se registraba en años anteriores. En busca de soluciones, el diario vuelca su atención sobre la papa.  Este tubérculo, propone el diario, podría concebirse como solución alimentaria para reducir las dificultadas económicas acarreadas por el alza de la matzá sin infringir el cumplimiento de los preceptos religiosos de esta festividad.

Los altos costos de producción, incluyendo la falta de leña y otros insumos, eran los responsables de la crisis. En aquellos años, la matzá era fabricada en los molinos Allatini, pertenecientes a una adinerada familia de judíos italianos, quienes también se destacaban  por su liderazgo en la comunidad judía salonicense del periodo otomano tardío.

No está de más recordar que el impacto del tubérculo americano revolucionó por igual a los prontuarios culinarios de Europa y del Mediterráneo, incluyendo los de las poblaciones judías. Sin embargo, la acogida de la papa en la civilización judía no hubiese sido posible sin un acompañamiento jurídico que la declarase apta (kasher) para consumo general según las pautas dietéticas del judaísmo (kashrut) y en particular ante las normas dietéticas aún más exigentes que acarrea la festividad de Pésaj.

Aquí van unos apartes en un “español enladinado” que no pretende ser transcripción ni traducción formal del judeo español al español. Es, simple y llanamente, mi adaptación del texto a “guiso o híbrido idiomático” que espero brinde al lector de habla hispana algo del “sabor” del idioma de los judíos de ascendencia ibérica.

Sin más, volvamos a la carestía y a los altos precios de la matzá….

“Qué se hace? Se demanda el hombre de familia media [de estrato medio]. Cara cuesta [la matzá], cara la debemos mercar. Pero que a lo menos el pobre no sufra. El concilio [el ejecutivo de la comunidad judía] detiene bastante matza para contentar a los pobres más necesitados. Que los que sean encargados de repartir abran bien los ojos y no den un pan más al que ya tiene la bota llena. Y muchos que no se avergüenzan de ira  demandar, a supliar y a llorar para tomar doce okas de matza….ellos se dirigen a un amigo fulano o sistrano y obteiene sin merecerlo la parte que debía de llegar al verdadero pobre que muchas veces no sabe demandar que la repartición se haga con justicia y fidelidad, esto es lo que (se) demanda ….”

“Pero mi idea en escribir este artículo no es de criticar a ninguno. Quiero dar un consejo a todos los que son (en)cargados de familia y para los cuales las cinco okas de matzá no representan una economía de alguna importancia. El consejo no es nuevo: cada año aquí y en todos los periódicos israelitas de oriente los lectores lo ven ampliamente diseminado pero pocos son los que toman provecho de él porque ordinariamente pocos son los que saben tomar provecho….”

«Queremos hablar de la patata empleada junto y en lugar de la matzá. Ya es sabido que poblaciones enteras en muchas partes del mundo se mantienen solamente con patatas. Esta legumbre se puede preparar de mil maneras y cuando se come con la carne es muy saludable y muy sustanciosos. Con el precio de una oka de matzá se puede mercar cinco okas de patatas y si esta última no hace el efecto del pan levado, ell puede ser a preferir a el pan ke no es levado. Endemás, ella [se] digiere muy presto. Aquí es menester de mostrar como la patata se puede utilizar como parte de las comidas que nuestras mujeres ya saben guisar con ellas. Que nuestros lectores nos excusen si nos permitimos de entrar en algunos detalles de cocina que nos parecen ser un poco de ayuda a las madres de familia…”

La papá, como bien se conoce, fue crucial para el crecimiento demográfico y el sustento de la población europea a finales del siglo XVIII y principios del XIX, momento en el cual su cultivo y su consumo se afianzaron. A su vez, la tragedia de la hambruna irlandesa resaltó los peligros de una agricultura mal manejada y la avaricia económica de los poderes políticos irrestrictos (en este caso, los ingleses y su voracidad colonialista).  Por su parte, esta pequeña reseña en la prensa judía otomana también apunta a la importancia de la papa en la civilización judía pero que se distingue por haber tenido aspectos jurídicos y culturales diferentes de las poblaciones aledañas . Todas estas facetas ameritan miramientos más enjundiosos (no me cabe duda de que la explosión demográfica de la población ashenazí de europa oriental en el siglo XIX, como la del resto de europa, estuvo íntimamente ligada a la proliferación del tubérculo). De cierre, ligero y llano, podríamos decir que en la primavera salonicense de 1905 el autor de esta nota proponía que al mal tiempo, buena papa.

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